26 abr. 2017

De flores, buen tiempo y excursiones.







Parece que ya ha llegado, y sobre todo que tiene ganas de quedarse. 

La semana santa ha dado el pistoletazo de salida al buen tiempo. 

Han brotados las primeras flores plantadas por nosotros mismos en el jardín. 

Rojos, lilas, blancos, rosas, salmón .... 

Anémonas, rosas, ranúnculos, tulipanes ... 

Es casi orgullo de madre, no puedo describirlo de otra manera. Yo, que toda mi vida me la he pasado tirando plantas resecas al contenedor, hasta los cactus morían, y que incluso me habían puesto el cartel de cliente no deseado en la floristería. 

Quien me lo iba a decir.!!

Aunque si lo pienso detenidamente es otra pequeña indicación de que mi vida y mis gustos van evolucionando poco a poco. Que dedico más tiempo a las pequeñas cosas y que sobre todo intento disfrutar  al máximo lo que me hace feliz.



Con este cambio de tiempo parece que nos apetece salir más a la calle a disfrutar más de ella. Y aunque en el día a día casi no tenemos ni un solo segundo libre, los fines de semana intentamos aprovechar al máximo ese tiempo en familia. 

Tenemos la suerte de disfrutar de l'Empordà durante todo el año, y aunque mi época preferida para disfrutar de este paraíso es el invierno,  no os negaré que eso de empezar a salir a pasar el día sin chaqueta también se agradece. 

Aunque echo de menos la tranquilidad de los días más fríos, cuando solo estamos los de siempre, reconozco que cuando sales a pasear por los campos de y ves los manzanos llenos de flores, los trigales a revosar y las balas de paja, me siento compensada. Y también es verdad que tenemos la excusa perfecta para explorar nuevos territorios, recorrer nuevas carreteras y descubrir nuevos destinos. 





Esta vez decidimos ir a visitar las Gorges de La Fou, muy cerquita del pueblo francés de Arles-sur-Tech. 

Últimamente salimos mucho por la montaña a pasear o a descubrir nuevos lugares. Hemos descubierto que Marc lo disfruta muchísimo y se siente mucho más libre y menos agobiado que cuando tiene la obligación de pasear por la ciudad. Las Gorges (cañón) es una maravilla, creo que el más estrecho del mundo. 

Lo único que me daba reparo es la seguridad, ya que con Marc tenemos que ir con mil ojos. Pero de verdad, que disfrutamos del paseo con toda la tranquilidad del mundo. Es un paseo de una hora y media con poquita gente. Así que si estáis por la zona, es totalmente recomendable!













Un vaso de vino rosado, un poco de embutido cortado en la tabla, abres el parasol, pones la mesa a la sombra, tal vez alguna silla de más o alguna hamaca. 

El solecito invita a sacar la vida al jardín. Es el inicio de las celebraciones al aire libre. Vermuts, aperitivos, vinos frescos y comidas con amigos a la sombra mientras los niños corren y juegan. También es la época de las barbacoas, paellas y fideuas. 

Esa sensación de dolce far niente, y dejar pasar las horas sentados a la mesa, compartiendo risas y vinos. 

Es el momento de no preocuparse demasiado por el menú, algo fresco que acompañe a la barbacoa y no necesitamos más.



Últimamente no paro de pensar en la ensalada de rúcula, burrata, tomates y pesto. 

Y es que ese queso que se deshace en la boca, junto con los tomates secos y el sabor de la albahaca y los piñones del pesto me vuelven loca. 





Si querías probarlo y uniros a mi locura, os dejo la receta. 

-Rúcula
-Tomátes secos deshidratados
-Burrata 
-Salsa pesto 
-Piñones 


Para la salsa pesto: 

-150 gr de aceite de oliva
-60 gr queso parmesano
-50gr piñones
-un puñado de hojas de albahaca (más o menos 10)
-1/2 ajo pequeño
-sal

Tostamos ligeramente los piñones en una sartén con poco aceite. Reservamos. 

Lavamos las hojas de albahaca y las secamos bien secas, ya que si no lo hacemos la salsa se oscurecerá. 

En un mortero (o vaso de la batidora) ponemos las hojas de albahaca, los piñones, la sal y el ajo. Machacamos y añadimos el aceite. Removemos bien. 

Luego añadiremos el queso recién rallado. Volveremos a machacar. 

Lo probamos por si le faltara algo de sal y ya tenemos nuestra salsa preparada para acompañar esta deliciosa ensalada. 

Feliz primavera a todos.





15 mar. 2017

Una nueva manera de ver la alimentación. Lentejas con calabaza asada y queso de cabra

Tal y como os comenté en instagram, he decidido hacer un cambio en mi alimentación y en la de mi familia. Nada drástico y radical, pero si algo que me haga sentir que lo hago mejor. 

Por supuesto que a los peques llevan una dieta muy equilibrada, pero tanto mi marido como yo, no podemos presumir de ello. Y es que las prisas, el trabajo y demás hace que muchas veces no tengas tiempo ni de comer, con el consiguiente picoteo o atracón posterior. 

Además he decidido quitarme todos los kilos de más que me sobran. Pero de una manera controlada.   Así que fuera de modas y cosas raras he acudido a una endocrina. De momento ya me he hecho las pruebas médicas que me ha indicado la misma. 

La semana que viene tengo la primera visita para intentar organizar los menús semanales. Cuando los tenga os iré contando por si os apetece seguir alguno de ellos. 

De momento, voy probando platos nuevos, cargados de proteínas vegetales y verduras. 

Estas lentejas rehogadas con calabaza asada y queso de cabra son una delicia. Queréis probarlas?

Ingredientes: 

- 400 gramos de lentejas cocidas
- 1/4 calabaza (en realidad, va al gusto)
- 1 cebolla
- 1 trozo queso de cabra 
- perejil 
- pimienta
- harissa (salsa de especias picantes)
- aceite
- sal 



Preparación: 


Precalentamos el horno a 180 grados, y mientras se calienta vamos pelando la calabaza. La cortamos en trocitos y reservamos. 

En un bol mezclamos aceite, harissa (son especies árabes picantes que compro y pongo en aceite), sal y pimienta. Si no tenéis harissa la podéis sustituir por las especias que más os gusten. A mi me gusta como queda el picante con el dulzor de la calabaza. 

Mezclamos los trocitos de calabaza en esta mezcla y lo disponemos en el horno. Más o menos unos 10 minutos (depende del horno). Personalmente, me encanta cuando queda dorada y saca todo su azúcar. 


Mientras que se asa la calabaza, picamos finamente una cebolla y la pochamos en una sartén. Cuando esté muy doradita, añadimos las lentejas y le damos un par de vueltas. 

Cuando la calabaza esté hecha la añadimos a la sartén de las lentejas. 

Antes de servir, y aún calentitas, le añadimos un poco de queso de cabra desmenuzado y un poquito de perejil picado. 

Fácil y rico de hacer. Además de un día para otro está delicioso, y eso para las que nos pasamos casi todo el día fuera de casa es un plus. 

Inés

1 mar. 2017

Crema de coliflor y garbanzos asados. Placeres del pasado.


Comer pan con chocolate, hacer castillos de arena, buscar palos, tirarse dos horas en el sofá .... y como no saltar en los charcos. 

Hay muchas cosas que te hacen volver a la infancia, pero creo que pocas hay como saltar en los charcos.

Estas semanas que ha llovido tanto fue imposible no calzarse las botas de agua y hacer un viaje al pasado. 

Acabamos con el barro hasta las cejas, pero en sentido literal, hasta la cámara sufrió las consecuencias. Pero entrar en la ducha entre pilas de ropa sucia y mojada, risas y frases como "ojalá todos los días pudiéramos hacer esto" bien lo vale. 


Esta semana, también fui a ver a la endocrina, porqué quiere cambiar mi alimentación, y por ende, la de mi familia.

Y no, no es que comamos mal, pero quiero que comamos con cabeza y lo más sano posible.

Eso quiere decir que también se reflejará en el blog, ya que iré añadiendo (como esta receta de crema)  otro tipo de entradas con un nuevo estilo de recetas, y en unas semanas también iré subiendo los menús semanales que utilizaremos en casa. Por si os sirve de inspiración.

No soy experta en la materia ni mucho menos. Además no voy a hacer ni una dieta más en mi vida, pero un poco de sentido común y con el asesoramiento de la doctora creo que la alimentación de mi familia mejorará muchísimo.





















Ingredientes para la crema

1 coliflor
400 gr de garbanzos cocidos
5 dientes de ajos
2 patatas
1 puerro
1 litro de caldo vegetal
1/4 litro agua
10 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharaditas de comino
1 cucharadita pimentón
sal
pimienta

Para decorar

arbolitos de coliflor asada
garbanzos
tomillo fresco
creme fraiche


Precalenar el horno a 180 grados.

En la bandeja de horno colocamos nuestra coliflor cortada en arbolitos, los garbanzos lavados y los dientes de ajo. Salpimentamos

En un bol mezclamos el aceite de oliva, el comino y el pimentón. Removemos bien y lo echamos por encima de los garbanzos y la coliflor. Lo llevamos al horno por unos 30  minutos, removiendo de vez en cuando. Vigilamos siempre que no se asen demasiado, ya que cada horno es un mundo.

Mientras tanto en una cazuela, ponemos tres cucharadas de aceite de oliva y el puerro cortado en juliana. Lo dejamos a fuego medio hasta que esté pochado.

Aprovechamos para ir pelando y cortando en cubitos nuestras patatas y cuando el puerro esté listo, las añadimos a la cazuela. Pasados un par de minutos, añadimos el caldo y dejamos que se cuezan las patatas, entre 15 y 20 minutos, dependiendo del tamaño de los cubos.

Volvemos al horno y cuando nuestra coliflor esté dorada, sacamos la bandeja y reservamos unos cuantos arbolitos y unos cuantos garbanzos para la decoración de los platos. El resto lo añadimos en la cazuela, donde nuestras patatas ya estarán cocidas.

Trituramos las verduras y los garbanzos con una batidora de mano. Si te gusta un puré fino es el momento de pasarlo por el chino o colador.




Si os gusta más cremoso podemos añadirle una taza de crema de leche, pero como yo estoy en plan "cambio de alimentación" mejor lo dejamos para otra ocasión.

Así que ya podemos servir la crema en unos boles, y la decoramos con unos arbolitos de coliflor especiada y asada, unos garbanzos, unas ramitas de tomillo fresco y opcionalmente puedes añadirle una cucharadita de creme fraiche y un poco de sésamo tostado.






Espero que os guste!

Inés

22 feb. 2017

Bundt Cake de plántano y caramelo salado. De visita a La Gorga de les Dones.


Seguramente, si te digo Empordà pensarás en playas, calas azules, pinos y mucho sol.

Pero una de las cosas bonitas que tiene esta comarca, es que en un par de pasos dejas atrás las playas y te plantas en las faldas de los Pirineos.

Así que durante el invierno, y a la que sale un rayito de sol, salimos corriendo de casa a conocer nuevos lugares.


En Maçanet de Cabrenys ya habíamos estado el año pasado. Un pueblo muy tranquilo y bonito en medio de montañas. Pero teníamos ganas de volver y conocer una parte que habíamos dejado de visitar. La gorga de les dones.

Es un remanso de paz. Para los que vivimos en la ciudad, una hora viendo pasar el agua, no escuchando nada que sea la naturaleza es un regalo. Y si a eso le unimos que Marc puede pasear bastante tranquilo, y puedan disfrutar los dos peques de tirar palos y piedras a la pequeña laguna que se forma, os podéis imaginar.





Esta vez aprovechamos para ir a un restaurante cercano, pero no me digáis que llevarse la merienda no hubiese sido buena idea.

Para la próxima me llevo este bundt cake de plátano.








Ingredientes:

425 gr. harina
425 gr. de azúcar
225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
2 cucharaditas de bicarbonato
1/2 cucharadita de sal
2 huevos grandes
250 gr de creme fraiche
600 gr. de plátanos maduros.

Para la salsa de caramelo salado:

120 gr de azúcar moreno
50 gr de mantequilla
100 gr de crema de leche
1/2 cucharadita sal

Precalentamos el horno a 180 grados y engrasamos nuestro molde.

En un bol tamizamos la harina, la sal y el bicarbonato. Lo reservamos.

En otro bol mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar y lo batimos durante unos cinco minutos. Tendrá una consistencia cremosa. A continuación añadimos los huevos de uno en uno hasta que esté totalmente integrado.

A este bol le añadimos los ingredientes secos que teníamos (harina, sal y bicarbonato). Y seguidamente le agregamos la crema y el puré de plátano (que habremos obtenido chafando los plátanos con un tenedor).

Vertemos la mezcla en el molde y alisamos la parte superior de nuestra masa. Lo horneamos durante unos sesenta minutos, dependiendo del horno. Lo vigilamos y sabremos que está listo cuando al pincharlo con un palillo este salga limpio. Yo tuve que ponerle un trozo de papel de plata por encima del bundt para que no se tostara demasiado mientras que se horneaba. 

Una vez que lo sacamos del horno lo dejamos enfriar tal cual. Pasado este tiempo le damos la vuelta y lo dejamos enfriar por completo.




Mientras tanto aprovechamos para hacer la salsa de caramelo salado. 

En una cazuela pequeña mezclamos la mantequilla y el azúcar para que se derrita. Añadimos la crema y dejamos que hierva. seguimos cociendo durante dos minutos a fuego lento y sin dejar de remover. 

Retiramos del fuego y añadimos la sal. Cuando se haya enfriado la podemos usar para cubrir nuestra tarta y el resto la servimos en una salsera. 



Con este bundt y este caramelo seguro que volvemos pronto para poder pasar la tarde. 



Inés.

24 ene. 2017

Atardeceres de invierno y humus de boniato

Que soy una enamora de l'Empordà no hace falta ni que lo diga. 

Que intentamos disfrutar del buen tiempo y de sus playas tampoco.




Pero si hay algo que realmente me gusta es disfrutar de los atardeceres de invierno en la playa. Y si hace un día de esos que te regala diciembre, con sol y buenas temperaturas, ya ni hablamos.

Porqué poder disfrutar de las playas varias y recoger sus tesoros es algo maravilloso. 

Risas, carreras, arena ... no creo que haya mejor manera de cargar las pilas. 


O tal vez si!!!





Ingredientes para el humus de boniato: 

2 boniatos medianos
400 gr de garbanzos cocidos (un bote)
1 vasito agua 
2 cucharadas soperas de tahini
1 diente ajo
zumo de medio limón 
aceite de oliva
pimienta
sal
pistachos
sesamo negro
brotes 




















Elaboración: 

El primer paso es asar los boniatos. Precalentamos el horno a 180º e introducimos los boniatos envueltos en papel de plata durante más o menos una hora. Podemos pincharlos con un palillo para comprobar que están blanditos. 

Cuando se hayan enfriado ponemos la pulpa en un bol junto con los garbanzos, el tahine, el ajo, el zumo de limón y medio vaso de agua. Lo batimos todo muy bien, y añadimos más agua según la consistencia que deseemos. A nosotros nos gusta más bien espeso. 

Cuando hemos conseguido la textura, rectificamos según nuestro gusto, de sal, pimienta e incluso un puntito de pimentón picante. 

Antes de servir lo regamos con un chorro de aceite de oliva, unos pistachos, un poco de sésamo negro y unos brotes. 

Unas verduras crudas, un poco de pan o cualquier otra cosas que se te ocurra, una copa de vino ... y a disfrutar. 

OCHO


NUEVE

DIEZ

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