5 sept. 2017

La vuelta a casa de una manera más dulce. Pastel de higos y mascarpone.

Ni tiempo de pensarlo y ya se han acabado las vacaciones. 

Este año han sido unas vacaciones especiales. Nuestro viaje a Escocia ha sido lo que necesitábamos. Viajar con un niño que tiene necesidades especiales no es nada fácil. Y menos un lugar como las Higlands donde todo es montaña y naturaleza. Pero Marc se ha portado como un campeón y hemos podido disfrutarlo muchísimo. Pero bueno esa es otra historia que espero poder contaros más adelante. 

Hoy vengo a endulzaros la vuelta.  

Cuando esta última semana de vacaciones mi marido se quejaba de que casi no había encendido el horno, tenía razón.

No se porqué pero este año ha sido un verano de desconexión total. No solamente en la cocina!! Tenía todo el mes planificado: contenidos para el blog, fotografía, nuevos proyectos ... y en eso se ha quedado en planificación porque no he hecho nada. 

Eso sí, creo que este ha sido el primera año que he descansado de verdad. Porque yo no se a vosotros, pero lo que me cuesta a mi cambiar de mentalidad y ser capaz de estar sentada sin hacer nada, me cuesta un mundo!!

Pues lo que os contaba, que me lío !!

Poco apetece encender el horno en verano. Así que cuando me piden algo de postre intento tirar de elaboraciones sencillas y si puede ser que con llevar a la nevera sea suficiente. 




Pastel de mascarpone, higos, miel y almendras.

Ingredientes: 

1/2 paquete de galletas tipo digestive (ese puntito salado me encanta)
2 cucharadas de mantequilla
2 paquetes de queso mascarpone (400 gr) a temperatura ambiente
pasta de vainilla 
azúcar glas
pimienta negra 
miel 
higos 
almendras laminadas. 

Las medidas las varío dependiendo del molde y de las personas que hay para comer. Pensad que es un postre consistente y que da para mucho.

Forramos nuestro molde con papel de cocina. Piensa que es un paso indispensable a no ser que el molde se pueda desmontar. 

Ponemos la mantequilla en un bol y llevamos al microondas para que se deshaga. Vigilad, es mejor poner el micro varias veces durante poco tiempo, si no la mantequilla suele "explotar" y lo deja todo hecho un desastre. Os lo digo por experiencia!!

Por otro lado picamos las galletas en el robot de cocina, para que queden hechas polvo. Si no tienes robot ni nada por el estilo, solo tienes que ponerlas en una bolsas y desestresarte dándole con la maza del mortero. 

Mezclamos las galletas molidas y la mantequilla deshecha hasta que tengamos la textura de la arena de la playa. 

Lo disponemos en el molde y lo llevamos al congelador. 

Ponemos el mascarpone en un bol y lo batimos hasta que quede una crema suave. Añadimos una cucharadita de pasta de vainilla y una pizca de pimienta negra molida. 

Volvemos a batir.

Llega el momento de añadir el azúcar glas. Aquí tendrá mucho que ver vuestro gusto por el dulce. En casa no nos gusta demasiado empalagoso y por eso le añado unas tres cucharadas colmadas. Probad, si os gusta más dulce es cuestión de añadir un poco más. 

Lo volvemos a batir y lo añadimos a nuestro molde por encima de la capa de galletas. Lo nivelamos para que quede bonito, y lo volvemos a llevar a la nevera. 

Freímos a fuego bajo en una sartén las almendras con un poquito de aceite. Hay que vigilarlo constantemente para que no se quemen. 

Normalmente este pastel lo hago de un día para otro. Por lo tanto, antes de servir, lavamos y cortamos los higos y los disponemos encima del pastel. Lo rociamos con un buen chorro de miel y espolvoreamos las almendras por encima. 

Espero que os guste!!

11 jul. 2017

Tarta de pera. Cuando la brisa mece la cortina y las flores secas inundan la casa

Recuerdo los dulces que se hacían en casa de mi abuela. Porqué mi madre cocinaba muy bien, pero nunca le gustó la repostería.

De  la cocina de mi abuela salían rosquillas, pestiños, flores ...

Conforme fue creciendo mis gustos cambiaron. Durante tres años trabajé en una pastelería para sacarme unos dinerillos.

Y fue cuando empezó mi devoción por el chocolate, la nata, la crema ... y de eso a los pasteles más sofisticados.

Pero desde hace un tiempo solo me apetece probar cosas nuevas, volver un poco a las raíces. Frutas, frutos secos, hortalizas ... 

Supongo que cada vez simplificamos más nuestras vidas y buscamos cosas menos elaboradas. Y sobre todo con productos de temporada, nada de tener que ir peregrinando de tienda en tienda buscando un ingrediente que ni siquiera sabes como se pronuncia 





Ingredientes para la base: 

160 gr de harina 
120 gr de mantequilla fría 
60 ml de suero de leche (leche y limón)
1/2 cucharadita de sal 

Para empezar prepararemos nuestro suero de leche, ya que no suelo comprarlo nunca. 

Ponemos nuestros 60 gr de leche y le añadimos dos cucharaditas de zumo de limón. Mezclamos y lo dejamos reposar diez minutos. La leche se cortará y creará grumos. 

En un bol aparte mezclamos la harina con la mantequilla y la sal. desmenuzamos y ligamos la mezcla, hasta que la masa quede unida. Le vamos añadiendo poco a poco el suero de leche, cucharada a cucharada, hasta que consigamos una masa ligada. Es posible que no necesitemos todo el suero. 

Pasamos la masa a una superficie enharinada y la amasamos durante un par de minutos. La entendemos con el rodillo y la colocamos en nuestro molde con mucho cuidado ya que es muy frágil. Si se rompe, la podemos recomponer cuando ya esté colocada en el molde. 

La cubrimos con film y la llevamos a la nevera durante mínimo media hora y si queréis hasta el día siguiente. 







Ingredientes para el relleno: 

120 gr de mantequilla a temperatura ambiente
140 gr de azúcar moreno
180 gr de almendra en polvo
2 huevos + 1 yema 
2 cucharaditas de extracto de vainilla
1/2 cucharadita de sal 
3 peras cortadas en rodajas finas
caramelo salado (o caramelo normal, lo que tengas en casa)

Precalentamos el horno a 180 grados. 

En un bol batimos la mantequilla y el azúcar moreno hsta que esté esponjosa. 

Añadimos los huevos de uno en uno, batiendo bien hasta que esté totalmente integrado, entonces añadimos el siguiente. Incorporamos también el extracto de vainilla.

Añadimos la almendra en polvo y la sal. Mezclamos y reservamos. 

Lavamos y cortamos nuestras peras en rodajas de dos centímetros de grosor y las llevamos a una sartén con una cucharada de mantequilla. Las pasamos durante dos minutos, ya que no deben quedar demasiado blandas. Le añadimos un par de cucharadas de caramelo y apagamos el fuego. 

Sacamos nuestra base de la nevera y extendemos el relleno. Colocamos las peras como más nos guste y le ponemos por encima el líquido que nos ha quedado de cocer las peras. 

Lo llevamos al horno durante unos 40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada. 

Lo dejamos enfriar y lo servimos con el top ping de galletas y helado de vainilla. 





No me he olvidado del topping de galletas!! 

Ingredientes: 

5 galletas digestive
1 cucharada de mantequilla
2 puñados de avellanas 
caramelo salado. 

Estos ingredientes son un poco a ojo, ya que varía según los invitados que tengas, o de lo golosos que sean es casa. El caso es que nunca sobra!

En una sartén calentamos la mantequilla, mientras en un mortero reducimos a migas las galletas. No hace falta que sean perfectas, es bueno que queden trozos del tamaño de un guisante. 

Añadimos las galletas machacadas a la sartén y las dejamos dorar. Añadimos las avellanas (algunas partidas, otras enteras). Las dejamos dorar unos tres o cuatro minutos, removiendo para que no se peguen. 

Ahora le tiramos un poquito de caramelo... y ya tenéis el topping más increíblemente bueno del mundo!!



Inés

26 abr. 2017

De flores, buen tiempo y excursiones.







Parece que ya ha llegado, y sobre todo que tiene ganas de quedarse. 

La semana santa ha dado el pistoletazo de salida al buen tiempo. 

Han brotados las primeras flores plantadas por nosotros mismos en el jardín. 

Rojos, lilas, blancos, rosas, salmón .... 

Anémonas, rosas, ranúnculos, tulipanes ... 

Es casi orgullo de madre, no puedo describirlo de otra manera. Yo, que toda mi vida me la he pasado tirando plantas resecas al contenedor, hasta los cactus morían, y que incluso me habían puesto el cartel de cliente no deseado en la floristería. 

Quien me lo iba a decir.!!

Aunque si lo pienso detenidamente es otra pequeña indicación de que mi vida y mis gustos van evolucionando poco a poco. Que dedico más tiempo a las pequeñas cosas y que sobre todo intento disfrutar  al máximo lo que me hace feliz.



Con este cambio de tiempo parece que nos apetece salir más a la calle a disfrutar más de ella. Y aunque en el día a día casi no tenemos ni un solo segundo libre, los fines de semana intentamos aprovechar al máximo ese tiempo en familia. 

Tenemos la suerte de disfrutar de l'Empordà durante todo el año, y aunque mi época preferida para disfrutar de este paraíso es el invierno,  no os negaré que eso de empezar a salir a pasar el día sin chaqueta también se agradece. 

Aunque echo de menos la tranquilidad de los días más fríos, cuando solo estamos los de siempre, reconozco que cuando sales a pasear por los campos de y ves los manzanos llenos de flores, los trigales a revosar y las balas de paja, me siento compensada. Y también es verdad que tenemos la excusa perfecta para explorar nuevos territorios, recorrer nuevas carreteras y descubrir nuevos destinos. 





Esta vez decidimos ir a visitar las Gorges de La Fou, muy cerquita del pueblo francés de Arles-sur-Tech. 

Últimamente salimos mucho por la montaña a pasear o a descubrir nuevos lugares. Hemos descubierto que Marc lo disfruta muchísimo y se siente mucho más libre y menos agobiado que cuando tiene la obligación de pasear por la ciudad. Las Gorges (cañón) es una maravilla, creo que el más estrecho del mundo. 

Lo único que me daba reparo es la seguridad, ya que con Marc tenemos que ir con mil ojos. Pero de verdad, que disfrutamos del paseo con toda la tranquilidad del mundo. Es un paseo de una hora y media con poquita gente. Así que si estáis por la zona, es totalmente recomendable!













Un vaso de vino rosado, un poco de embutido cortado en la tabla, abres el parasol, pones la mesa a la sombra, tal vez alguna silla de más o alguna hamaca. 

El solecito invita a sacar la vida al jardín. Es el inicio de las celebraciones al aire libre. Vermuts, aperitivos, vinos frescos y comidas con amigos a la sombra mientras los niños corren y juegan. También es la época de las barbacoas, paellas y fideuas. 

Esa sensación de dolce far niente, y dejar pasar las horas sentados a la mesa, compartiendo risas y vinos. 

Es el momento de no preocuparse demasiado por el menú, algo fresco que acompañe a la barbacoa y no necesitamos más.



Últimamente no paro de pensar en la ensalada de rúcula, burrata, tomates y pesto. 

Y es que ese queso que se deshace en la boca, junto con los tomates secos y el sabor de la albahaca y los piñones del pesto me vuelven loca. 





Si querías probarlo y uniros a mi locura, os dejo la receta. 

-Rúcula
-Tomátes secos deshidratados
-Burrata 
-Salsa pesto 
-Piñones 


Para la salsa pesto: 

-150 gr de aceite de oliva
-60 gr queso parmesano
-50gr piñones
-un puñado de hojas de albahaca (más o menos 10)
-1/2 ajo pequeño
-sal

Tostamos ligeramente los piñones en una sartén con poco aceite. Reservamos. 

Lavamos las hojas de albahaca y las secamos bien secas, ya que si no lo hacemos la salsa se oscurecerá. 

En un mortero (o vaso de la batidora) ponemos las hojas de albahaca, los piñones, la sal y el ajo. Machacamos y añadimos el aceite. Removemos bien. 

Luego añadiremos el queso recién rallado. Volveremos a machacar. 

Lo probamos por si le faltara algo de sal y ya tenemos nuestra salsa preparada para acompañar esta deliciosa ensalada. 

Feliz primavera a todos.





15 mar. 2017

Una nueva manera de ver la alimentación. Lentejas con calabaza asada y queso de cabra

Tal y como os comenté en instagram, he decidido hacer un cambio en mi alimentación y en la de mi familia. Nada drástico y radical, pero si algo que me haga sentir que lo hago mejor. 

Por supuesto que a los peques llevan una dieta muy equilibrada, pero tanto mi marido como yo, no podemos presumir de ello. Y es que las prisas, el trabajo y demás hace que muchas veces no tengas tiempo ni de comer, con el consiguiente picoteo o atracón posterior. 

Además he decidido quitarme todos los kilos de más que me sobran. Pero de una manera controlada.   Así que fuera de modas y cosas raras he acudido a una endocrina. De momento ya me he hecho las pruebas médicas que me ha indicado la misma. 

La semana que viene tengo la primera visita para intentar organizar los menús semanales. Cuando los tenga os iré contando por si os apetece seguir alguno de ellos. 

De momento, voy probando platos nuevos, cargados de proteínas vegetales y verduras. 

Estas lentejas rehogadas con calabaza asada y queso de cabra son una delicia. Queréis probarlas?

Ingredientes: 

- 400 gramos de lentejas cocidas
- 1/4 calabaza (en realidad, va al gusto)
- 1 cebolla
- 1 trozo queso de cabra 
- perejil 
- pimienta
- harissa (salsa de especias picantes)
- aceite
- sal 



Preparación: 


Precalentamos el horno a 180 grados, y mientras se calienta vamos pelando la calabaza. La cortamos en trocitos y reservamos. 

En un bol mezclamos aceite, harissa (son especies árabes picantes que compro y pongo en aceite), sal y pimienta. Si no tenéis harissa la podéis sustituir por las especias que más os gusten. A mi me gusta como queda el picante con el dulzor de la calabaza. 

Mezclamos los trocitos de calabaza en esta mezcla y lo disponemos en el horno. Más o menos unos 10 minutos (depende del horno). Personalmente, me encanta cuando queda dorada y saca todo su azúcar. 


Mientras que se asa la calabaza, picamos finamente una cebolla y la pochamos en una sartén. Cuando esté muy doradita, añadimos las lentejas y le damos un par de vueltas. 

Cuando la calabaza esté hecha la añadimos a la sartén de las lentejas. 

Antes de servir, y aún calentitas, le añadimos un poco de queso de cabra desmenuzado y un poquito de perejil picado. 

Fácil y rico de hacer. Además de un día para otro está delicioso, y eso para las que nos pasamos casi todo el día fuera de casa es un plus. 

Inés

1 mar. 2017

Crema de coliflor y garbanzos asados. Placeres del pasado.


Comer pan con chocolate, hacer castillos de arena, buscar palos, tirarse dos horas en el sofá .... y como no saltar en los charcos. 

Hay muchas cosas que te hacen volver a la infancia, pero creo que pocas hay como saltar en los charcos.

Estas semanas que ha llovido tanto fue imposible no calzarse las botas de agua y hacer un viaje al pasado. 

Acabamos con el barro hasta las cejas, pero en sentido literal, hasta la cámara sufrió las consecuencias. Pero entrar en la ducha entre pilas de ropa sucia y mojada, risas y frases como "ojalá todos los días pudiéramos hacer esto" bien lo vale. 


Esta semana, también fui a ver a la endocrina, porqué quiere cambiar mi alimentación, y por ende, la de mi familia.

Y no, no es que comamos mal, pero quiero que comamos con cabeza y lo más sano posible.

Eso quiere decir que también se reflejará en el blog, ya que iré añadiendo (como esta receta de crema)  otro tipo de entradas con un nuevo estilo de recetas, y en unas semanas también iré subiendo los menús semanales que utilizaremos en casa. Por si os sirve de inspiración.

No soy experta en la materia ni mucho menos. Además no voy a hacer ni una dieta más en mi vida, pero un poco de sentido común y con el asesoramiento de la doctora creo que la alimentación de mi familia mejorará muchísimo.





















Ingredientes para la crema

1 coliflor
400 gr de garbanzos cocidos
5 dientes de ajos
2 patatas
1 puerro
1 litro de caldo vegetal
1/4 litro agua
10 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharaditas de comino
1 cucharadita pimentón
sal
pimienta

Para decorar

arbolitos de coliflor asada
garbanzos
tomillo fresco
creme fraiche


Precalenar el horno a 180 grados.

En la bandeja de horno colocamos nuestra coliflor cortada en arbolitos, los garbanzos lavados y los dientes de ajo. Salpimentamos

En un bol mezclamos el aceite de oliva, el comino y el pimentón. Removemos bien y lo echamos por encima de los garbanzos y la coliflor. Lo llevamos al horno por unos 30  minutos, removiendo de vez en cuando. Vigilamos siempre que no se asen demasiado, ya que cada horno es un mundo.

Mientras tanto en una cazuela, ponemos tres cucharadas de aceite de oliva y el puerro cortado en juliana. Lo dejamos a fuego medio hasta que esté pochado.

Aprovechamos para ir pelando y cortando en cubitos nuestras patatas y cuando el puerro esté listo, las añadimos a la cazuela. Pasados un par de minutos, añadimos el caldo y dejamos que se cuezan las patatas, entre 15 y 20 minutos, dependiendo del tamaño de los cubos.

Volvemos al horno y cuando nuestra coliflor esté dorada, sacamos la bandeja y reservamos unos cuantos arbolitos y unos cuantos garbanzos para la decoración de los platos. El resto lo añadimos en la cazuela, donde nuestras patatas ya estarán cocidas.

Trituramos las verduras y los garbanzos con una batidora de mano. Si te gusta un puré fino es el momento de pasarlo por el chino o colador.




Si os gusta más cremoso podemos añadirle una taza de crema de leche, pero como yo estoy en plan "cambio de alimentación" mejor lo dejamos para otra ocasión.

Así que ya podemos servir la crema en unos boles, y la decoramos con unos arbolitos de coliflor especiada y asada, unos garbanzos, unas ramitas de tomillo fresco y opcionalmente puedes añadirle una cucharadita de creme fraiche y un poco de sésamo tostado.






Espero que os guste!

Inés

22 feb. 2017

Bundt Cake de plántano y caramelo salado. De visita a La Gorga de les Dones.


Seguramente, si te digo Empordà pensarás en playas, calas azules, pinos y mucho sol.

Pero una de las cosas bonitas que tiene esta comarca, es que en un par de pasos dejas atrás las playas y te plantas en las faldas de los Pirineos.

Así que durante el invierno, y a la que sale un rayito de sol, salimos corriendo de casa a conocer nuevos lugares.


En Maçanet de Cabrenys ya habíamos estado el año pasado. Un pueblo muy tranquilo y bonito en medio de montañas. Pero teníamos ganas de volver y conocer una parte que habíamos dejado de visitar. La gorga de les dones.

Es un remanso de paz. Para los que vivimos en la ciudad, una hora viendo pasar el agua, no escuchando nada que sea la naturaleza es un regalo. Y si a eso le unimos que Marc puede pasear bastante tranquilo, y puedan disfrutar los dos peques de tirar palos y piedras a la pequeña laguna que se forma, os podéis imaginar.





Esta vez aprovechamos para ir a un restaurante cercano, pero no me digáis que llevarse la merienda no hubiese sido buena idea.

Para la próxima me llevo este bundt cake de plátano.








Ingredientes:

425 gr. harina
425 gr. de azúcar
225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
2 cucharaditas de bicarbonato
1/2 cucharadita de sal
2 huevos grandes
250 gr de creme fraiche
600 gr. de plátanos maduros.

Para la salsa de caramelo salado:

120 gr de azúcar moreno
50 gr de mantequilla
100 gr de crema de leche
1/2 cucharadita sal

Precalentamos el horno a 180 grados y engrasamos nuestro molde.

En un bol tamizamos la harina, la sal y el bicarbonato. Lo reservamos.

En otro bol mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar y lo batimos durante unos cinco minutos. Tendrá una consistencia cremosa. A continuación añadimos los huevos de uno en uno hasta que esté totalmente integrado.

A este bol le añadimos los ingredientes secos que teníamos (harina, sal y bicarbonato). Y seguidamente le agregamos la crema y el puré de plátano (que habremos obtenido chafando los plátanos con un tenedor).

Vertemos la mezcla en el molde y alisamos la parte superior de nuestra masa. Lo horneamos durante unos sesenta minutos, dependiendo del horno. Lo vigilamos y sabremos que está listo cuando al pincharlo con un palillo este salga limpio. Yo tuve que ponerle un trozo de papel de plata por encima del bundt para que no se tostara demasiado mientras que se horneaba. 

Una vez que lo sacamos del horno lo dejamos enfriar tal cual. Pasado este tiempo le damos la vuelta y lo dejamos enfriar por completo.




Mientras tanto aprovechamos para hacer la salsa de caramelo salado. 

En una cazuela pequeña mezclamos la mantequilla y el azúcar para que se derrita. Añadimos la crema y dejamos que hierva. seguimos cociendo durante dos minutos a fuego lento y sin dejar de remover. 

Retiramos del fuego y añadimos la sal. Cuando se haya enfriado la podemos usar para cubrir nuestra tarta y el resto la servimos en una salsera. 



Con este bundt y este caramelo seguro que volvemos pronto para poder pasar la tarde. 



Inés.
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